La casa de su mamá ahora tiene cuatro nombres, y una de esas personas no contesta el teléfono. Así que todos se quedan quietos. Los impuestos se amontonan, el zacate crece, y la familia entera decidió, sin decirlo en voz alta, que no se puede hacer nada hasta que todos los herederos estén de acuerdo.
Soy Raul Bolufe. Mi compañía les compra su parte a herederos de casas heredadas en Texas. “¿Todos los herederos tienen que estar de acuerdo para vender una casa heredada en Texas?” es la pregunta que más me hacen, así que aquí va la respuesta completa, con dos casas de Odessa para que vea cómo se ve en la vida real. No soy abogado y esto no es consejo legal. Es lo que pasó.
La respuesta corta
No. Para vender su parte, no.
Sí. Para vender la casa entera.
Son dos ventas distintas, y la mayoría de las familias no sabe que la primera existe. Para venderle la casa completa a un comprador normal, todos los herederos tienen que firmar. Esa es la venta en la que su familia está atorada. Pero su pedazo de la casa es suyo. Ese pedazo lo puede vender usted solo, con un notario público, sin la firma de nadie más en el papel. Esa es la venta que mi compañía hace cada semana.
¿Todos los herederos tienen que estar de acuerdo para vender? Solo si va a vender todo
Así lo explico por teléfono.
Cuando su mamá murió sin poner la casa a nombre de nadie, la casa no pasó “a la familia”. Pasó a personas específicas, en pedazos específicos. Tres hijos, una tercera parte cada uno. Si uno de esos hijos ya había muerto, esa tercera parte baja a sus hijos.
Nadie es dueño de una recámara. Nadie es dueño de la cocina. Cada uno es dueño de un pedazo de todo.
Su pedazo no tiene cerca alrededor, pero sigue siendo suyo. Nadie lo puede vender por usted y nadie le puede impedir que lo venda. Lo que no puede hacer solo es vender los pedazos de su hermano y de su hermana, porque esos no son suyos.
Así que cuando su hermano dice que todos los herederos tienen que estar de acuerdo, está hablando de la venta que él quiere. No está hablando de la única venta que existe.
Walnut Ave, Odessa: una hermana vendió y las otras dos la siguieron
Tres hermanas. Su mamá murió y les dejó una casa en Odessa y un testamento que decía que si algún día la casa se vendía, el dinero se repartiría en tres partes.
Una de las hermanas, le voy a decir Tina, se mudó a la casa y puso al día los impuestos con su propio dinero. Duró seis meses. Sus hermanas le hicieron imposible quedarse. Se salió, un amigo de la familia se mudó a la casa, y pasaron diez años sin que nadie le hablara a nadie.
Tina siguió siendo dueña de una tercera parte de esa casa todo ese tiempo. Nada más no tenía cómo hacer nada con ella, porque ningún agente de bienes raíces pone a la venta un tercio de una casa y sus hermanas no le iban a comprar su parte.
Se comunicó con nosotros en julio. En ese momento estaba en un hospital en Fort Worth, como a 300 millas de la casa, y quería resolver esto. Así que un notario público certificado fue a su cuarto y ella firmó una escritura por su tercera parte. Sin las hermanas en la llamada. Sin pedir permiso. La registramos y le pagamos a los pocos días.
Después hicimos lo que siempre hacemos. Ya éramos dueños de una tercera parte de la casa, así que buscamos a las dueñas de las otras dos terceras partes. Nuestro abogado les mandó una carta explicándoles cómo estaban las cosas. Dos semanas después de que Tina firmó, las dos hermanas firmaron también. El amigo de la familia que vivía ahí aceptó dinero para salirse en una fecha que les acomodó a todos. Limpiamos la casa y la vendimos. Del primer mensaje a la casa vendida, como seis semanas.
Los dos lados de un pleito de diez años nos dejaron reseñas de cinco estrellas. Nadie tuvo que sentarse en el mismo cuarto. No hizo falta que todos los herederos se pusieran de acuerdo por adelantado. Una hermana se movió primero y las demás la siguieron.
Qué pasa cuando no todos los herederos quieren firmar
Dos cosas, y ninguna es un castigo.
Primero, a los herederos que ya vendieron no les pasa nada. Ya les pagaron y ya terminaron. La persona que no quería no puede deshacer una escritura que ya está registrada, y no puede recuperar dinero que ya se mandó.
Segundo, la persona que no quiere recibe la misma oferta que recibieron todos los herederos. Ahora nosotros somos copropietarios con esa persona. La buscamos, le explicamos, y la mayoría de la gente firma en unas semanas cuando entiende que la casa se va a vender con su firma o sin ella, y que más le vale que le paguen su parte. Si no hacen caso de nada, nuestros abogados le piden a una corte que aclare quién es dueño de qué. En nuestra experiencia, casi nadie pelea eso hasta el final. Llegan a un arreglo cuando ven que es real.
Y muchos de los que no quieren no tienen nada de codiciosos. A veces el último en firmar resulta ser alguien que piensa que todo es una estafa. Cuando la carta de un abogado le hace ver que es real, por lo general firma.
Lo que esto significa para usted
- No necesita permiso de su hermano para vender su propia parte. Lo necesita para vender la de él.
- Casi siempre, cuando un heredero se mueve primero, el resto de la familia empieza a moverse. En Walnut Ave pasaron seis semanas de la primera firma a la casa vendida.
- No tiene que estar cerca de la casa ni de su familia. Tina firmó desde una cama de hospital a 300 millas.
- El que no quiere no pierde nada. O le compran su parte o recibe lo que le toca cuando se venda la casa. Lo que pierde es la posibilidad de tener a todos los demás parados.
- Cuando usted nos vende, los impuestos atrasados, los gravámenes y quien esté viviendo en la casa pasan a ser problema nuestro. Usted no le hace un cheque a nadie.
En resumen
- No, no todos los herederos tienen que estar de acuerdo para que usted venda su parte. Sí, todos tienen que firmar para venderle la casa entera a un comprador normal.
- Walnut Ave: una hermana vendió su tercera parte desde el hospital. Sus dos hermanas, que no le hablaban, firmaron dos semanas después. Vendida en seis semanas.
- Su parte es suya. Nadie lo puede obligar a esperar a todos los herederos.
Si usted es dueño de un pedazo de una casa heredada y la familia está atorada, llame o mande un texto al 936-380-6384, o llene el formulario. Dígame la dirección, quién falleció y cuántos herederos son. En un día le digo cuánto vale su parte, y usted decide a partir de ahí.
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Sin costo y sin compromiso. Déjenos la dirección y el mejor número para comunicarnos con usted, y alguien de mi equipo le va a llamar.
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Sobre el autor

Raul Bolufe compra y vende bienes raíces desde 2012, ha cerrado más de 800 negocios y les ha pagado a más de 100 herederos por su parte de propiedades heredadas en Texas y Florida. Es el presentador del podcast Flipping Miami. Más en raulbolufe.com.