Read this in English: What to Do With a House After a Parent Dies in Texas: The First 30 Days
Ya pasó el funeral, todos manejaron de regreso a su casa, y queda una casa con el nombre de su mamá y nadie a cargo. Nadie sabe qué hacer con la casa, y nadie quiere ser el primero en preguntar.
Soy Raul Bolufe. Mi compañía compra casas heredadas y partes de herederos en todo Texas. La mayoría de las familias me llaman años después de este momento, cuando los impuestos ya se amontonaron y ya nadie abre el correo. Esta es la lista de qué hacer con la casa que me gustaría que hubieran tenido en el primer mes. No soy abogado y esto no es consejo legal. Es lo que hemos visto salir bien y salir mal.
Por qué importa el primer mes
A una casa no le cambia nada el día que alguien muere. La escritura sigue con su nombre. El recibo de impuestos sigue llegando a su dirección. El condado no sabe. La compañía de la hipoteca no sabe.
Esa es la trampa. Como nada cambia, nadie decide qué hacer con la casa. Pasa un año. Luego cinco. Los problemas crecen calladitos, y la familia se entera de todos al mismo tiempo, casi siempre por una carta con una fecha de venta.
Treinta días de mandados chiquitos y aburridos le pueden ahorrar años. A lo aburrido nadie le da el crédito que se merece.
Qué hacer con la casa cuando muere su papá o su mamá en Texas: la lista
1. Consiga el certificado de defunción. Pídalo ya, y pida más de una copia. La compañía de título se lo va a pedir, y casi todos los demás también. En Maywood Drive, en Houston, tres hermanas estaban de acuerdo en todo. Lo que no tenían era el certificado de defunción de su papá. En su muerte hubo un reporte de la policía, y el certificado no era algo que pudieran sacar de un cajón. Lo fuimos resolviendo, pero ese solo papel fue casi toda una espera de tres meses y medio.
2. Encuentre la escritura y vea a nombre de quién está. Busque la propiedad en la página de internet del distrito de tasación del condado. El nombre que aparece no siempre es el de su papá o su mamá. A veces la persona de la escritura murió hace décadas y nadie cambió nada. Si había testamento o fideicomiso, encuéntrelo también. El papel decide quién es dueño de qué, no lo que la familia se acuerda.
3. Tómele foto de pantalla a la página de impuestos del condado. El nombre del dueño, cuánto se debe, cuántos años y si hay una demanda. Guarde la foto. En Missouri City nadie se fijó, y los impuestos corrieron dieciséis años antes de que la familia hablara con nosotros. Eso lo quiere saber en el primer mes, no en el quinto año.
4. Anote a todos los que podrían ser herederos. Todos los hijos, incluidos los que nadie menciona. Si un hijo ya murió, anote a sus hijos. Agregue la ciudad y un teléfono si lo tiene. Adivinar está bien. Nosotros verificamos. A veces la lista llega hasta los bisnietos del señor de la escritura, y uno de ellos es alguien de quien nadie tiene el número. La lista que haga ahora es la lista que todos van a necesitar después.
5. Abra el correo. Todo. Sobre todo los sobres con el nombre de su papá o su mamá. En Missouri City, las cartas de impuestos seguían llegando a nombre de un señor que ya había muerto. El correo con el nombre de un difunto es el más fácil de ignorar del mundo. Dieciséis años de eso. En West Columbia, una familiar dejó una carta certificada semanas en la oficina de correos. Las cartas no dejan de llegar porque nadie las lea. Nada más se ponen peor.
6. No firme nada en la oficina de impuestos hasta que alguien se lo explique. Las familias nos dicen muy seguido que alguien firmó para renunciar a su parte en un papel de la oficina de impuestos, y luego esa persona dice que nunca lo hizo. Ese tipo de desacuerdo puede durar mucho tiempo. Si un papel tiene su nombre y la propiedad, sepa exactamente qué hace antes de firmarlo.
7. No le regale la casa a la ciudad. En West Columbia, una familia tenía una casita con un gravamen de $146,000 y una orden de demolición de la ciudad. Su plan era entregar la propiedad e irse. En vez de eso, una de las hijas le mandó un texto a mi equipo. La compramos, arreglamos ese gravamen por menos del 5 por ciento, conseguimos que levantaran la orden de demolición, y a la familia le pagaron. Una carta de gravamen es un número para empezar. Cuando usted nos vende, es problema nuestro. Llamamos, negociamos, pagamos.
8. Si hay fecha de venta, llame a alguien antes. En el condado de Brazoria, tres herederos eran dueños de un lote en County Road 257 que iba camino a la subasta por impuestos. Pensaban que ya no había nada que hacer. No era así. Todavía eran dueños, así que todavía podían vender. Cada uno firmó por unos cuantos cientos de dólares y cobró antes de la subasta, en vez de quedarse sin nada después. Hasta el día de la venta, el terreno es suyo. Después, ya no queda nada que vender.
La casa que esperó dieciséis años
Esto es lo que pasa cuando nadie decide qué hacer con la casa. Missouri City, paso por paso.
- Un señor murió y dejó a su esposa en la casa que compartían.
- El pago de la hipoteca siguió saliendo cada mes, como siempre. Nadie le avisó a la compañía de la hipoteca que él había muerto.
- Los recibos de impuestos, todavía a nombre de él, no se pagaron. Un año se volvió dieciséis.
- El registro del condado seguía mostrando su nombre. Su hija, le voy a decir Dana, le regresó la llamada a Marchel, de mi equipo, en la primavera de 2026.
- Dana negoció duro el precio, y eso lo respeto. Nos pusimos de acuerdo en un número y firmamos en mayo.
- La compañía de título le pidió a la compañía de la hipoteca la cantidad para liquidar el préstamo, y así se enteraron, dieciséis años tarde, de que el que pidió el préstamo había muerto. Todo se paró mientras se juntaban los papeles.
- Su mamá casi se echó para atrás. Esperamos. Cerramos la primera semana de junio, y esos dieciséis años de impuestos atrasados pasaron a ser problema nuestro y no de ella.
Cada punto de la lista hubiera hecho esa historia más corta. Ninguno le hubiera costado a la familia ni un dólar.
Lo que esto significa para usted
- A una casa no le pasa nada por sí sola cuando alguien muere. Justo por eso las cosas salen mal.
- El certificado de defunción, la escritura y la página de impuestos del condado son los tres papeles de los que depende todo lo demás.
- La lista de herederos no se trata de quién merece qué. Se trata de quién tiene que firmar.
- Gravámenes, impuestos atrasados, una orden de demolición, hasta una fecha de venta. Nada de eso es el final. Son fechas límite.
- Qué hacer con la casa no lo tiene que resolver usted solo. Cuando nos vende, los impuestos, los gravámenes y las multas nos toca manejarlos a nosotros.
En resumen
Qué hacer con la casa en los primeros 30 días, en corto:
- Consiga el certificado de defunción, y copias.
- Encuentre la escritura y vea a nombre de quién está de verdad.
- Tómele foto de pantalla a la página de impuestos del condado.
- Haga una lista de todos los posibles herederos, con ciudad y teléfono.
- Abra el correo.
- No firme en la oficina de impuestos nada que no entienda.
- No le regale la casa a la ciudad.
- Llame antes de cualquier fecha de venta.
Ya sea que esté en el primer mes o en el quinto año, llame o mande un texto al 936-380-6384, o llene el formulario. Dígame la dirección y quién falleció. Le digo qué hacer con la casa, cuáles de estas cosas todavía le faltan y cuáles podemos hacer nosotros por usted.
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Sobre el autor

Raul Bolufe compra y vende bienes raíces desde 2012, ha cerrado más de 800 negocios y les ha pagado a más de 100 herederos por su parte de propiedades heredadas en Texas y Florida. Es el presentador del podcast Flipping Miami. Más en raulbolufe.com.